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Cushing en el caballo

Si tu caballo muestra cambios evidentes en su comportamiento o aspecto, como problemas en el cambio de pelo, laminitis, acumulación de grasa, es probable que padezca el síndrome de Cushing equino (ECS).
4 de mayo de 2022 · 7 min. de lectura
Pferd mit Cushing Erkrankung

Si tu caballo muestra cambios evidentes en su comportamiento o aspecto, como problemas en el cambio de pelo, laminitis, un sistema inmunitario debilitado, problemas cardiovasculares, acumulación de grasa u otros síntomas, es probable que padezca el síndrome de Cushing equino (ECS), también llamado simplemente Cushing. Se trata de una enfermedad muy compleja que actualmente aún no tiene cura. Por lo general, enferman casi sin excepción los caballos a partir de los 15 años o más. Los caballos jóvenes también pueden padecer Cushing, aunque esto ocurre muy raramente.

¿Qué es el Cushing y cuál es su causa?

El Cushing es una enfermedad de la hipófisis. Esta es responsable, en el cerebro del caballo, de la producción de muchas hormonas. El sistema circulatorio se encarga de que las hormonas lleguen al organismo. En caballos sanos, el equilibrio hormonal es responsable del mantenimiento y control de muchas funciones corporales.

Los caballos con Cushing presentan cambios en el pelaje, como hirsutismo, lo que dificulta el cambio de pelo. Además, son más frecuentes las enfermedades cutáneas, los eccemas y las infecciones fúngicas.

En la enfermedad de Cushing, la función de la parte media de la hipófisis (la llamada pars intermedia) está limitada. En los círculos especializados, la enfermedad también se conoce internacionalmente como disfunción de la pars intermedia de la hipófisis o PPID.

En los pacientes con Cushing se observa una producción reducida de dopamina en el cerebro. El neurotransmisor dopamina tiene una importante función de control sobre la parte media de la hipófisis, que es responsable, entre otras cosas, de la producción de la hormona ACTH (hormona adrenocorticotropa). Esta, a su vez, ordena a la corteza suprarrenal la liberación de cortisol. Debido a la falta de dopamina, en los pacientes con Cushing suele desarrollarse un tumor benigno en la hipófisis. Se produce entonces una sobreproducción de ACTH, cortisol y otras hormonas.

El equilibrio hormonal se descontrola. El cuadro clínico se desarrolla con muchos síntomas diferentes, generalmente de forma gradual, y permanece sin detectar durante mucho tiempo.

El diagnóstico de Cushing parece haberse puesto de moda con el paso del tiempo. Actualmente, en casi todas las cuadras hay uno o varios caballos afectados. Sí, las apariencias no engañan: antes el diagnóstico de Cushing no aparecía con tanta frecuencia como en los últimos tiempos. Por un lado, el aumento de casos diagnosticados de Cushing se debe sin duda a que los análisis de sangre son cada vez más comunes y precisos, y a que se invierte cada vez más tiempo y dinero en mantener sanos a nuestros compañeros de ocio.

Por otro lado, también existen opiniones de que el Cushing es causado por un descarrilamiento del metabolismo. Esto puede deberse a una tenencia y alimentación inadecuadas para la especie, al estrés crónico y a la resistencia a la insulina. Esta forma de la enfermedad también se denomina pseudo-Cushing. Por pseudo-Cushing se entiende un trastorno metabólico que, como consecuencia, altera el equilibrio hormonal. En los caballos que padecen pseudo-Cushing, los síntomas casi desaparecen por completo cuando se sanea ampliamente el metabolismo y se eliminan los posibles factores de estrés.

El Cushing no se considera una de las típicas enfermedades del bienestar de la actualidad, como las enfermedades cardiovasculares, la diabetes y muchas otras. Más bien, las causas de esta enfermedad suelen atribuirse a diversas formas de tenencia (falta de movimiento, limitación social, estrés, sobreexigencia...).

Cushing - Síntomas

Los primeros síntomas a menudo no son claros y en muchos casos no se identifican correctamente al principio. Debido a los fuertes cambios hormonales descritos anteriormente, pueden aparecer los siguientes síntomas:

  • Pelaje grueso, largo, en el caso más evidente rizado, cambio de pelo retrasado o casi inexistente
  • Acumulación de grasa
  • Adelgazamiento
  • Laminitis (generalmente crónica)
  • Problemas cardiovasculares
  • Calcificación arterial
  • Sed excesiva, lo que provoca micción excesiva
  • Atrofia muscular, sobre todo en el lomo (lomo hundido), pero también en el abdomen (vientre péndulo)
  • Depresiones
  • Ceguera, sacudidas de cabeza, demencia
  • Sistema inmunitario debilitado
  • Sudoración sin motivo aparente y en manchas
  • Hundimiento del menudillo
  • Ciclo irregular, infertilidad, producción de leche en yeguas no gestantes
  • Mala cicatrización de heridas, llagas en la mucosa bucal
  • Nivel alto de azúcar en sangre


Todo esto puede ser síntoma de Cushing.

Sin embargo, los tres síntomas más importantes y frecuentes del Cushing son los trastornos del cambio de pelo, la laminitis y los cambios en el aspecto:

  • Trastornos del cambio de pelo:
    Mechones de pelo largos y densos, generalmente de otro color, y pelaje rizado son signos clásicos de Cushing. Al inicio de la enfermedad, llama la atención el pelo más largo en la cabeza y en la parte posterior de las patas. El cambio de pelo suele ser lento. A menudo se observa que algunos pelos largos del pelaje de invierno permanecen incluso en verano.
  • Laminitis:
    En más de la mitad de los caballos afectados aparece laminitis, a menudo con episodios recurrentes. La laminitis es el síntoma más grave en muchos caballos con Cushing y puede llegar a ser incluso potencialmente mortal. Los trastornos circulatorios de la lámina del casco, que pueden producirse por causas hormonales, y las inflamaciones que suelen desencadenar, provocan esta enfermedad concomitante extremadamente dolorosa y recurrente.
  • Cambio en el aspecto:
    Debido a la pérdida de masa muscular y al marcado adelgazamiento, en los caballos afectados suele producirse un lomo hundido y un vientre péndulo. La típica redistribución de grasa provocada por el Cushing se manifiesta con acumulaciones de grasa en lugares inusuales, generalmente sobre los ojos, hasta el típico cuello crestado (cresta cervical engrosada).


El veterinario puede determinar, mediante un sencillo análisis de sangre, si el caballo padece Cushing o no. Ante la sospecha de Cushing, primero debe determinarse el perfil diario de cortisol. Es absolutamente necesario medir el perfil diario de cortisol, ya que el valor de cortisol puede presentar grandes variaciones a lo largo del día. En la muestra de sangre tomada por el veterinario también se determina el valor de ACTH en sangre. Este método de diagnóstico es el más utilizado en la práctica. Casi el 90 % de los caballos que padecen Cushing presentan un valor elevado de ACTH. Existe un pequeño número de excepciones que, a pesar de mostrar signos claros de Cushing, dan negativo en los análisis de sangre. Las excepciones confirman la regla: algunos caballos tienen valores sanguíneos extremadamente elevados y casi ningún síntoma, mientras que otros muestran síntomas claros e intensos con valores sanguíneos casi normales. En cualquier caso, se recomienda consultar a un veterinario para aclarar cualquier caso sospechoso.

Cushing - Tratamiento y apoyo

Un caballo que padece Cushing o que presenta sus síntomas siempre debe recibir tratamiento veterinario, ya que de lo contrario pueden agravarse enfermedades concomitantes graves, como la laminitis, aumentando el sufrimiento del caballo. Aunque el Cushing actualmente todavía no tiene cura, el paciente a menudo puede mantenerse libre de síntomas mediante diversos tratamientos. ¡Lo cual, por supuesto, es lo mejor tanto para el caballo como para su propietario!

En la mayoría de los casos, el veterinario prescribe una terapia con el preparado Prascend. Los costes de adquisición de estos comprimidos, que se administran a largo plazo o incluso de forma permanente, son muy elevados. Gracias a formas de tenencia adaptadas y a diversos piensos complementarios naturales, en algunos casos se ha podido reducir la administración de comprimidos.

Aquí tienes algunos consejos y trucos sobre cómo ofrecer a los caballos con Cushing una vida más agradable y libre de síntomas:

  • Evitar el estrés. Al caballo afectado se le debe ofrecer un entorno seguro, agradable y conocido en su hábitat habitual.
  • Tener siempre suficiente comida y agua disponibles
  • Posiblemente rapar el pelaje en verano, abrigarlo con manta en caso de frío
  • Cepillar con frecuencia para prevenir enfermedades cutáneas
  • Mantener los cascos en buen estado y bien cuidados
  • Revisar los dientes regularmente con el veterinario
  • Evitar el contacto con caballos desconocidos
  • Desparasitar regularmente
  • Adaptar la alimentación


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Nuestros productos no son medicamentos. Por lo tanto, no sirven para el tratamiento de afecciones patológicas ni de los síntomas asociados a ellas. Los piensos y productos de cuidado sirven exclusivamente para apoyar y cuidar a tu caballo sano. Para el tratamiento de una enfermedad u otras recomendaciones terapéuticas, es responsabilidad exclusiva de tu veterinario o terapeuta equino naturista.