Artrosis en el perro
La artrosis es una enfermedad articular degenerativa que se produce sobre todo por una sobrecarga prolongada durante años y que se caracteriza por una alteración progresiva de la estructura del cartílago y del hueso. Esto puede llegar a provocar una deformación de la articulación. La artrosis en el perro produce cojera, movilidad articular limitada y dolores crecientes. Esto reduce el movimiento, lo que a su vez provoca una disminución de la musculatura y tensiones.
Aunque en principio cualquier articulación puede verse afectada por la artrosis, la enfermedad aparece con especial frecuencia en las articulaciones de la cadera, el codo y el corvejón. Durante el curso de la enfermedad se forman excrecencias óseas a lo largo de los bordes del cartílago y de las inserciones de la cápsula articular, y empeoran las propiedades lubricantes de la sinovia (líquido articular), por lo que la articulación se va desgastando cada vez más y, con el tiempo, puede llegar a destruirse por completo.
Con frecuencia, la artrosis se desarrolla a raíz de una artritis previa (inflamación articular) o de una malposición articular, así como de una sobrecarga excesiva a edad temprana, una alimentación inadecuada y el sobrepeso. La artrosis en sí no es hereditaria, pero sí existen predisposiciones genéticas a enfermedades que tienen la artrosis como consecuencia (p. ej., malposiciones articulares, sobrepeso, osteocondrosis, etc.).
¿Qué malposiciones articulares existen?
Entre las malposiciones articulares más conocidas se encuentran la displasia de cadera y la displasia de codo. Pueden verse afectados perros de todas las razas y tamaños, aunque algunas razas presentan una fuerte predisposición genética a ellas. La causa es una laxitud especial de la articulación, es decir, la cabeza articular no queda suficientemente estabilizada dentro de la cavidad articular. Esto hace que tanto la cabeza como la cavidad reciban una carga incorrecta y se desgasten en exceso. Como consecuencia, esta situación provoca alteraciones degenerativas: aparece la artrosis.
¿Por qué síntomas se reconoce la artrosis?
El diagnóstico definitivo de la artrosis se realiza mediante una radiografía; la sospecha surge a partir de diferentes síntomas:
- Articulación visiblemente engrosada
- Morderse o lamerse la zona dolorida
- Problemas para levantarse y tumbarse
- Disminución de las ganas de moverse
- Empeoramiento al subir escaleras y al saltar al coche
- Cojera (especialmente después de paseos largos)
- Cambia la posición al tumbarse con más frecuencia para aliviar la articulación dolorida
- La actividad disminuye
- Busca superficies cálidas y blandas
¿Se puede prevenir la artrosis?
Aunque no existe ninguna forma de descartar por completo la artrosis en la vejez, sí se puede mantener bajo el riesgo con algunas medidas.
En los cachorros y perros jóvenes hay que prestar especial atención a que el animal no se sobrecargue. Por supuesto, el perro se beneficia de un ejercicio adecuado a su edad, pero montar en bicicleta, correr o los juegos de tipo stop-and-go (todos los juegos en los que el perro frena de forma brusca, como jugar a la pelota o lanzar palos) están prohibidos. En la medida de lo posible, el cachorro no debería subir escaleras, y conviene cogerlo en brazos para bajarlo del coche. Como esto resulta bastante complicado, por ejemplo, con un gran danés de 8 meses, se han desarrollado ayudas especiales de acceso. Estas facilitan al perro subir al maletero y evitan así la carga perjudicial.
Una alimentación canina sana y equilibrada desempeña un papel tan decisivo como el peso corporal correcto del perro, ya que incluso un sobrepeso relativamente pequeño hace inevitablemente que las articulaciones se sobrecarguen con el tiempo. Además, deportes caninos como el agility, el canicross o el discdogging deben practicarse de forma responsable y adaptada a la raza y a la constitución física del perro.
¿Qué opciones de tratamiento existen?
Dado que la artrosis en sí es irreversible, el tratamiento se centra principalmente en tratar los síntomas y en frenar en la medida de lo posible su progresión.
En la medicina convencional se suelen emplear analgésicos antiinflamatorios. Sin embargo, dado que estos someten al estómago y al metabolismo del perro a una carga considerable a largo plazo, su administración solo debería convertirse en una solución permanente en casos excepcionales.
Además de la reducción de peso, si es necesaria, se pueden aplicar medidas de fisioterapia para permitir que el perro tenga una vida con menos molestias.
¿Es eficaz la garra del diablo en la artrosis?
Esta planta medicinal originaria de África, cuyas raíces se secan y se muelen hasta obtener un polvo, se utiliza desde hace mucho tiempo para aliviar las molestias de la artrosis y las enfermedades articulares.
Los principales componentes activos son sobre todo los glucósidos iridoides (mín. 2,2 %), que tienen un fuerte efecto antiinflamatorio. La garra del diablo cuenta, sobre todo, con una alta concentración de un tipo especial de iridoide, el harpagósido (mín. 1 %), que además de su efecto antiinflamatorio también actúa como analgésico.
En varios estudios clínicos realizados en humanos se ha demostrado la elevada eficacia de la garra del diablo, mientras que la aparición de efectos secundarios fue extremadamente rara. Cuando se produjeron efectos secundarios, estos se limitaron a leves molestias gastrointestinales o a dolores de cabeza leves, mareos o reacciones de hipersensibilidad de la piel. En un estudio doble ciego en el que más de 50 participantes recibieron durante 3 semanas 400 mg de un extracto con un contenido de glucósidos iridoides del 1,5 %, ya a los 10 días se observó una mejora significativa en la percepción subjetiva del dolor de los participantes, siendo los resultados mejores en los casos leves a moderados de artrosis que en las molestias artrósicas intensas.
¿Y cómo ayuda la garra del diablo a mi perro?
Los perros que sufren molestias artrósicas tienen claramente reducidas las ganas de moverse, lo que supone un importante deterioro de su calidad de vida. La medicación analgésica permanente alivia, sin duda, las molestias causadas por la artrosis, pero en muchos casos provoca efectos secundarios notables, que se manifiestan sobre todo en problemas estomacales como gastritis o úlceras gástricas.
A diferencia de los antiinflamatorios no esteroideos clásicos, la garra del diablo tiene la capacidad de estimular la producción de sustancias mensajeras que protegen la mucosa gástrica. Esto permite su administración de forma continuada. En cambio, con los analgésicos clásicos la mucosa gástrica se ve sometida a una fuerte carga.
¿Cómo puedo ayudar aún más a mi perro?
Además de administrar la medicación o el pienso complementario correspondiente, se pueden tomar una serie de medidas que ayudan al perro en su situación:
- Proporcionar un lugar para tumbarse cómodo y de fácil acceso
- Utilizar una cama ortopédica para perros
- Adaptar la alimentación a las necesidades especiales del perro
- Adaptar el ejercicio y el tipo de actividad a la situación
Además, la persona debe aprender a interpretar muy bien a su perro, ya que algunos perros no dejan de jugar ni siquiera cuando sienten dolor. Lo mejor es ofrecer a un perro con artritis actividades tranquilas y adecuadas a su especie, como el trabajo de olfato y de cabeza, además de paseos diarios uniformes y pausados sobre el terreno más natural posible.
Fuentes: Treatment of osteoarthritic pain with herbal drugs (S. Chrubasik/M. Wink), Department of Pharmaceutical Biology, University of Heidelberg
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