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Artrosis en el caballo: ¿hay ayuda?

Temida, irreversible e incurable: el diagnóstico de «artrosis» suele significar el final para caballos deportivos y de ocio. ¿Existen medios y formas de frenar el avance de la artrosis?
4 de mayo de 2022 · 17 min. de lectura
Artrosis en el caballo: ¿hay ayuda?

Temida, irreversible e incurable: el diagnóstico de «artrosis» suele significar el final para caballos deportivos y de ocio. La artrosis en el caballo provoca articulaciones rígidas, movilidad limitada y dolor. Los animales afectados suelen cojear y su forma de andar parece agarrotada. ¿Existen medios y formas de frenar el avance de la artrosis? Cómo aliviar el dolor y la rigidez de tu caballo en una enfermedad articular crónica y qué hierbas medicinales son recomendables para caballos con artrosis.  

¿Qué es la artrosis?

La artrosis es una enfermedad articular caracterizada por cambios degenerativos del cartílago articular y de la estructura ósea. El dolor asociado a la degradación del cartílago articular y al anquilosamiento de la articulación afectada es una causa frecuente de cojeras crónicas en los caballos. Estimaciones recientes indican que el 60 % de todas las cojeras están relacionadas con procesos artrósicos. La artrosis puede aparecer en cualquier articulación. … y la articulación de la babilla.

¿Cómo funciona una articulación sana en el caballo?

Las articulaciones de nuestros caballos están sometidas a enormes esfuerzos. Durante décadas, se estiran, flexionan y extienden miles de veces al día. Soportan el peso del caballo y del jinete y amortiguan los impactos como si fueran amortiguadores.

Una articulación es una unión móvil de estructura compleja entre dos huesos, estabilizada por una cápsula articular y ligamentos laterales. El espacio entre los huesos está lleno de líquido articular (sinovia, líquido sinovial), regulado por la membrana sinovial interna, que suministra lubricante y nutrientes al cartílago articular, el cual cubre y acolcha los extremos óseos en contacto. El mecanismo de producción y reabsorción del líquido sinovial hace que la articulación se limpie de productos de desgaste.

El cartílago articular tiene una función especialmente importante: reduce la fricción en la articulación, la mantiene móvil y la protege del sobreesfuerzo y del desgaste. El tejido cartilaginoso está formado por fibras de colágeno, una proteína resistente del tejido conjuntivo que confiere firmeza a la sustancia cartilaginosa. El colágeno está entrelazado con proteoglicanos, capaces de absorber líquido y responsables de la resistencia del tejido. Cuando la articulación se flexiona, el cartílago se estira y se comprime, favoreciendo la circulación del líquido en los espacios intraarticulares. El cartílago también podría compararse con una esponja: absorbe líquido cuando disminuye la presión en la articulación y lo expulsa de nuevo cuando la presión aumenta, actuando así como amortiguador.   

¿Qué ocurre en la artrosis?

Los esfuerzos, como las sacudidas o el estiramiento excesivo, provocan a menudo diminutas lesiones dentro de la articulación. Las reacciones inflamatorias leves en la articulación contribuyen a «reparar» estos pequeños daños. Las defensas propias del caballo sano suelen ser suficientes para mantener bajo control estos procesos inflamatorios: la articulación cicatriza y sigue siendo móvil.  

Cuando el organismo ya no es capaz de contener la inflamación, las enzimas liberadas durante el proceso inflamatorio descomponen el líquido sinovial y lo diluyen. Como consecuencia, se produce una reacción en cadena: la capa de colágeno deja de recibir un aporte suficiente. Se reduce la capacidad del cartílago para absorber y liberar líquido. Esto, a su vez, desencadena nuevas reacciones inflamatorias. La cápsula articular se llena de líquido, lo que provoca presión, dolor y rigidez y, sobre todo, más inflamaciones, que causan una mayor degradación del líquido sinovial y, con ello, un daño progresivo del tejido cartilaginoso. El cartílago pierde su elasticidad, su superficie se vuelve áspera y aumenta la resistencia por fricción. Las fibras de colágeno pueden desgarrarse y el cartílago puede disolverse por completo, de modo que los extremos óseos subyacentes rozan entre sí y el hueso resulta dañado. Como reacción, se forman excrecencias óseas que anquilosan la articulación.

Arthrose beim Pferd - Darstellung gesundes versus erkranktes Gelenk

¿Cómo se origina la artrosis?

  • A menudo, la causa de la artrosis son inflamaciones articulares mal curadas, como las que se producen tras una lesión.
  • Las malas posiciones de las extremidades y/o de los cascos aumentan el riesgo de que el caballo desarrolle artrosis.
  • Un esfuerzo demasiado precoz y excesivo del caballo favorece las enfermedades articulares crónicas. 

Sin embargo, el desgaste del cartílago articular también forma parte de los signos normales del envejecimiento que presentan muchos caballos mayores a partir de los 18 años. 

¿Qué síntomas presenta un caballo con artrosis?

La artrosis se desarrolla de forma insidiosa y al principio es difícil de reconocer. A veces, la articulación afectada está notablemente más caliente e hinchada. Algunos caballos muestran ya en una fase temprana signos de artrosis, como movimientos rígidos o pasos cortos. Otros se niegan a trabajar en una dirección a la cuerda, o no quieren trotar ni galopar. Otros más se resisten a las ayudas del jinete y parecen desobedientes. Es muy característico que los síntomas mejoren en cuanto el caballo se ha calentado y ha hecho unos minutos de movimiento.

Si se sospecha artrosis, es imprescindible consultar a un veterinario para aclarar los síntomas. Mediante un examen exhaustivo de la cojera, pruebas de flexión y radiografías se puede determinar qué articulación está afectada. Detectado a tiempo, el proceso no se puede revertir, pero sí al menos frenar.

¿Se puede prevenir la artrosis?

  • Ante lesiones del aparato locomotor, el caballo debe ser examinado a fondo por el veterinario, ya que incluso pequeños traumatismos pueden provocar inflamaciones articulares que deriven en artrosis.
  • Los «arranques en frío» y los aires rápidos sobre suelo demasiado duro pueden causar microlesiones en la zona articular.
  • El sobrepeso sobrecarga las articulaciones.
  • El cuidado regular de los cascos minimiza el riesgo de presión unilateral sobre las articulaciones.

¿Cómo puedo ayudar mejor a mi caballo con artrosis?

Aparte de los medicamentos analgésicos, que pueden ser necesarios en brotes agudos de artrosis, existen varias formas de ayudar al caballo con artrosis a recuperar el gusto por el movimiento y la calidad de vida.

Movimiento

El movimiento moderado ayuda a mantener las articulaciones en forma. El trabajo ligero —siempre dentro de la zona de confort del caballo— fortalece los músculos y ligamentos que contribuyen a estabilizar la articulación y estimula la producción de líquido sinovial. Además, muchos caballos no llevan bien una «jubilación» repentina y disfrutan de paseos tranquilos a caballo con un compañero o de largos paseos de la mano.
Atención: ¡evita las pendientes pronunciadas y el suelo demasiado duro o demasiado profundo!

Algunos caballos se procuran en el pasto exactamente el movimiento que les conviene. El movimiento lento al pastar es óptimo para los caballos con artrosis, aunque conviene vigilar la dinámica del grupo: un grupo de caballos tranquilo y equilibrado, en el que el caballo con artrosis pueda moverse a su propio ritmo sin ser perseguido ni incitado a carreras desenfrenadas, es importante para su bienestar.   

Alimentación

Si el caballo se mueve menos, debe tenerse en cuenta el menor gasto energético al calcular la ración, para evitar el sobrepeso y la consiguiente sobrecarga de las articulaciones.

Fisioterapia

Cuando la articulación afectada causa dolor, el caballo adopta una postura de protección que repercute en los músculos, ligamentos, tendones y otras articulaciones. Las terapias manuales pueden prevenir las consecuencias derivadas de la artrosis.    

Piensos complementarios para la formación del cartílago

Existen varios piensos complementarios que pueden favorecer la salud de las articulaciones del caballo. La mayoría contienen glucosamina, sulfato de condroitina y/o hialuronano (ácido hialurónico), tres sustancias que también están presentes en las articulaciones. Se dice que la glucosamina contribuye a la formación y regeneración del tejido cartilaginoso, que el sulfato de condroitina ayuda a mantener el cartílago elástico y que el hialuronano contribuye a lubricar las articulaciones. Como alternativa o complemento a la glucosamina, también se ofrece extracto de aguacate y soja (ASU).

Se dice que la glucosamina actúa todavía mejor cuando se toma en combinación con ácidos grasos omega-3, presentes entre otros en el aceite de lino y en las microalgas.

El MSM (metilsulfonilmetano) es una sustancia cristalina, blanca e inodora que contiene un 34 % de azufre. El azufre es un componente central del organismo, tiene efecto antiinflamatorio y antioxidante y puede estimular el metabolismo óseo. El MSM se puede emplear como monoterapia o en combinación con otros preparados contra la artrosis.

Hierbas para el caballo con artrosis

Los analgésicos «clásicos», como la fenilbutazona y los antiinflamatorios no esteroideos, proporcionan alivio al caballo a corto plazo, pero no deberían convertirse en una medicación permanente, ya que sobrecargan el metabolismo y, en especial, la mucosa gástrica del caballo. El jengibre, a menudo recomendado, inhibe la inflamación y la degradación del cartílago, pero en altas concentraciones puede provocar molestias gastrointestinales. Una buena alternativa la ofrecen varias hierbas medicinales, que además pueden aliviar al organismo tras el uso de medicamentos.

Se recomienda complementar la alimentación con hierbas que contrarresten los procesos inflamatorios y estimulen el metabolismo. Así se degradan y eliminan mejor los residuos metabólicos acumulados en las articulaciones. Se estimula la regeneración del tejido. Además del efecto antiinflamatorio, con pomadas y compresas se puede favorecer la circulación sanguínea. Esto acelera los procesos de recuperación y alivia el cuadro de molestias. En el siguiente listado se explica con más detalle la eficacia de las hierbas correspondientes.

Romero

El romero (Salvia rosmarinus, sinónimo: Rosmarinus officinalis) se cuenta entre los medicamentos vegetales tradicionales. Usado internamente, mejora la función del hígado y de la vesícula biliar y estimula la digestión. También está médicamente reconocida una terapia de apoyo en molestias gástricas e intestinales de tipo espasmódico y en molestias dispépticas inespecíficas. Usado externamente, favorece la circulación sanguínea y se emplea como terapia de apoyo en molestias musculares y articulares, así como en enfermedades reumáticas y trastornos circulatorios. Aplicado localmente, el aceite de romero se considera un antiséptico suave y favorece la cicatrización de heridas. ¡Precaución! En caso de cálculos biliares existentes u obstrucción de las vías biliares, no debe emplearse el romero. Dado que, usado internamente, aumenta el flujo biliar, podría desencadenar posiblemente cólicos. Los caballos no tienen vesícula biliar, pero esto debe tenerse en cuenta para las personas y los animales que sí disponen de este órgano. Además, en caso de lesiones cutáneas extensas, fiebre o enfermedades cardiovasculares existentes, se debe renunciar a los baños completos con aceite de romero.

Diente de león

El diente de león (Taraxacum officinale) es un auténtico todoterreno. Reconocido por el HMPC (Herbal Medicinal Product Committee) como medicamento vegetal tradicional, se emplea en el tratamiento de apoyo de molestias reumáticas, molestias dispépticas, para mejorar la función hepatobiliar, para mejorar el flujo urinario y aumentar la cantidad de orina, así como para prevenir la formación de cálculos renales. Debido a su efecto estimulante del metabolismo, es un componente muy apreciado en muchas curas depurativas de primavera. Gracias a su influencia favorable sobre el tejido conjuntivo, favorece la eliminación de residuos metabólicos y, con ello, los procesos de recuperación en enfermedades reumáticas y gota. Debido a sus propiedades antioxidantes, el diente de león se está investigando actualmente también de forma amplia en la terapia contra el cáncer.

Ortiga

La ortiga (Urtica dioica) también está médicamente reconocida como medicamento vegetal tradicional. La Comisión E recomienda las hojas de ortiga para la terapia de irrigación de las vías urinarias excretoras, así como para la prevención de arenilla renal y el tratamiento de apoyo de molestias reumáticas y enfermedades inflamatorias. La ESCOP (European Scientific Cooperative on Phytotherapy) recomienda además el uso de la ortiga para el tratamiento de la artrosis, la artritis y para mejorar la eliminación de agua. Se utiliza tanto la planta entera como las raíces. ¡Atención! En caso de edemas debidos a una función cardiorrenal limitada, no se debe realizar una terapia de irrigación. Se desaconseja la combinación con diuréticos sintéticos.

 Galeopsis

El galeopsis (Galeopsis tetrahit), también llamado cáñamo bastardo o ortiga de cáñamo, se emplea en la medicina popular como remedio depurativo de la sangre, hematopoyético, astringente, expectorante y antiinflamatorio. Además de flavonoides, resinas y taninos, el galeopsis contiene también iridoides, en especial harpagósido, presente entre otras plantas también en la garra del diablo africana. Además, contiene aceites esenciales y saponinas, y es rico en ácido silícico. El ácido silícico favorece la formación de tejido conjuntivo y, por ello, es importante para la formación de la piel, el pelo y el tejido cartilaginoso.

Garra del diablo africana

La garra del diablo africana (Harpagophytum procumbens) se cuenta entre los medicamentos vegetales tradicionales. Su uso para el tratamiento del dolor en la osteoartritis, el dolor de espalda, así como para la terapia de apoyo en enfermedades articulares degenerativas, está médicamente reconocido. Los responsables de su eficacia son los glucósidos iridoides que contiene, en especial el harpagósido. Este principio activo hidrosoluble es conocido por su efecto analgésico y antiinflamatorio. Otras plantas cuyo contenido en harpagósido resulta de interés terapéutico serían el gordolobo o también el galeopsis mencionado anteriormente.

Corteza de sauce

La corteza de sauce (Salicis cortex) es la corteza de diversas especies del género sauce (Salix L.). … el sauce quebradizo y el sauce de hojas de laurel (Salix daphnoides). Los extractos de corteza de sauce están reconocidos por el HMPC como medicamento tradicional a base de plantas. La ESCOP recomienda la corteza de sauce para el tratamiento de dolores de espalda, molestias reumáticas, resfriados febriles y dolores de cabeza. Los responsables de su eficacia son los salicilatos que contiene. La sal acetilada del ácido salicílico es conocida en todo el mundo como el medicamento aspirina. Su efecto se basa en sus propiedades antiinflamatorias, analgésicas y anticoagulantes.

Reina de los prados

La reina de los prados (Filipendula ulmaria, sin.: Spiraea ulmaria) pertenece a la familia de las espireas y fue, originalmente, la planta que dio nombre a la aspirina. Al igual que la corteza de sauce, la reina de los prados es rica en salicilatos, y además contiene flavonoides y taninos. El HMPC ha reconocido oficialmente la reina de los prados verdadera como medicamento tradicional a base de plantas. Debido a sus propiedades antiinflamatorias, analgésicas y anticoagulantes, … así como en dolores en las extremidades y el cuerpo..

En la medicina popular también se utiliza en enfermedades reumáticas, molestias musculares y articulares, para favorecer la eliminación de agua y en dolores inespecíficos. Al igual que con la corteza de sauce, con la reina de los prados también se debe evitar el uso simultáneo de medicamentos anticoagulantes. Además, en caso de hipersensibilidad a los salicilatos, no se debe utilizar reina de los prados.

Escaramujo

El escaramujo (Rosae fructus) es el fruto de diversas variedades de rosal, como la rosa canina (Rosa canina) o la rosa de boticario (Rosa gallica). Los escaramujos son ricos en ácido ascórbico, taninos, pectina, azúcares, flavonoides y ácidos frutales. La ESCOP recomienda el escaramujo para el tratamiento de la gripe, los resfriados y para aliviar el dolor y la rigidez en la artrosis articular. En la medicina popular también se emplea en afecciones de vejiga y riñón, así como en enfermedades reumáticas y gota. Debido a su eficacia antiinflamatoria y antioxidante, el polvo de semillas de escaramujo es muy popular como complemento alimenticio para el desarrollo del tejido cartilaginoso en la artrosis articular. Con una ingesta regular se contrarrestan los procesos inflamatorios y aumenta la movilidad de las articulaciones.

Cúrcuma

La cúrcuma (Curcuma longa), también llamada raíz amarilla, pertenece a los medicamentos tradicionales a base de plantas. En la medicina ayurvédica, el uso de la cúrcuma está documentado desde hace ya 4000 años. A la raíz amarilla también se la denomina a veces «tubérculo mágico» o «especia de la vida». Pertenece a las especias picantes y se le atribuyen propiedades depurativas, energizantes y antiinflamatorias. Sus propiedades coleréticas, antioxidantes, antiinflamatorias, analgésicas, antiespasmódicas, hipocolesterolemiantes, antimicrobianas, inmunomoduladoras, antiproliferativas (inhibidoras del crecimiento celular) y antitumorales se investigan actualmente de forma exhaustiva en estudios en curso. Entre las indicaciones médicamente reconocidas se encuentra su uso en molestias digestivas, trastornos del flujo biliar y en molestias dispépticas. Sin embargo, debido a sus múltiples efectos, la cúrcuma tiene también el potencial de emplearse en otras afecciones, como por ejemplo en el tratamiento de la artrosis, el alzhéimer, la esclerosis múltiple, la artritis, las reacciones alérgicas, la psoriasis, las enfermedades inflamatorias intestinales, las enfermedades cardiovasculares, el cáncer y la diabetes.

Jengibre

El jengibre (Zingiber officinale) también pertenece a los medicamentos tradicionales a base de plantas. El HMPC reconoce el uso de la raíz para la cinetosis (mareo por movimiento), las náuseas y los vómitos. Además, el jengibre puede utilizarse para aliviar los síntomas de las molestias gastrointestinales y los gases, así como para apoyar de forma general la digestión. En la medicina popular, el jengibre y sus preparados se emplean en resfriados, gripe, náuseas, mareo por movimiento, así como en molestias digestivas. En diversas investigaciones se han demostrado propiedades antiinflamatorias, carminativas, digestivas, analgésicas, antimicrobianas, así como espasmolíticas, antieméticas, antidiabéticas, antioxidantes y antitumorales. En la MTC y en el ayurveda, el jengibre se utiliza desde hace mucho tiempo. Tradicionalmente se emplea aquí en molestias reumáticas, dolores musculares y resfriados. El jengibre se administra tanto fresco como seco y molido. Debido a su efecto antiinflamatorio y estimulante del metabolismo, se emplea en caballos como remedio en inflamaciones y artrosis. El NHV Theophrastus eligió al jengibre como planta medicinal del año 2018. En estudios se ha observado una función antioxidante y protectora celular del jengibre. Además, se han demostrado propiedades antitumorales y anticancerígenas.

Incienso

La ESCOP recomienda el incienso (Boswellia) en la artritis articular dolorosa y para el tratamiento sintomático de las enfermedades inflamatorias intestinales. En la medicina ayurvédica, el incienso se utiliza ya desde hace varios miles de años, por ejemplo en la artritis, las enfermedades reumáticas o las molestias musculares y articulares. El principio activo antiinflamatorio ácido acetil-11-ceto-β-boswélico (AKBA) fue aislado en 1991 por el farmacólogo de Tubinga Hermann Ammon. Otro principio activo presente en el incienso es el incensol. Tras estudios en modelos animales, se presume que tiene un efecto antidepresivo y ansiolítico. Hasta el momento no se ha demostrado un efecto antidepresivo en el cerebro humano.

Estas y otras plantas medicinales, como por ejemplo el enebro, que favorece la circulación, o las coníferas ricas en resina, pueden ayudar en las enfermedades inflamatorias del aparato locomotor y así aumentar considerablemente la calidad de vida de personas y animales. En este sentido, es importante combinar de forma óptima las hierbas en cuanto a su uso y eficacia, y lo ideal es contar siempre con el asesoramiento de un experto.

Fuentes y bibliografía adicional

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  • https://www.andi-und-alex.at/curcuma-curcuma-longa/
  • https://www.andi-und-alex.at/ingwer-zingiber-officinale/

Nuestros productos no son medicamentos. Por lo tanto, no sirven para el tratamiento de estados patológicos ni de los síntomas asociados. Los alimentos, así como los productos de cuidado, sirven exclusivamente para apoyar y cuidar a tu caballo sano. Para el tratamiento de una enfermedad o cualquier otra recomendación terapéutica, es responsabilidad exclusiva de tu veterinario o naturópata veterinario.